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“Strange Fruit”: el poder de la música.

M.A.V. 1 year ago
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En el verano de 1930, en Marion, Indiana, tres jóvenes afroamericanos fueron arrestados bajo la acusación de robo, el asesinato de un trabajador de raza blanca llamado Claude Deeter y la violación de Maray Bill, novia de aquel. La noche siguiente, la del 7 de Agosto,  una multitud tomó por asalto la cárcel del pueblo  y se dispusieron a tomar la justicia por su mano. El más joven de los detenidos, James Cameron, de 16 años, logró zafarse de la muerte gracias a la ayuda de una mujer desconocida. Según el propio Cameron, cuando ya tenía la soga al cuello, una mujer gritó que él era inocente y le llevaron de vuelta al calabozo. Sin embargo, sus dos compañeros: Thomas Shipp y Abram Smith, no tuvieron tanta suerte. Murieron ahorcados ante varios miles de personas. Maray Bill sostuvo que nunca la habían violado, sin embargo, Cameron si declaró que Shipp y Smith dispararon y mataron a Deeter.  Cameron posteriormente se convertiría en activista por los derechos civiles y en 1991 fue perdonado por el Estado de Indiana.

Una foto del linchamiento tomada por el fotógrafo de la localidad Lawrence Beitler, en la que se veía gentes de todas las edades, comenzó a circular rápidamente y muy pronto el suceso fue conocido por el gran público. Otros detalles de lo acaecido aquella noche son que los oficiales de policía presentes durante los acontecimientos no tomaron parte alguna en ellos. Igualmente no se identificaron ni procesaron a los responsables del linchamiento,  pese a una investigación del Fiscal General de Estado y la denuncia de Flossie Bailey, quien pertenecía a la facción local de la  National Association for the Advancement of Colored People.

Linchamiento de Thomas Shipp y Abram Smith. Marion Indiana, 1930. Foto: Lawrence Beitler.

“Esta es una extraña y amarga cosecha”.

Abel Meeropol (14 Febrero de 1903 – 29 Octubre de 1986) de ascendencia judía, fue profesor en el Bronx neoyorquino, poeta y compositor de canciones bajo el pseudónimo de Lewis Allan. En 1945 dejó la enseñanza pero siguió componiendo canciones para artistas como Peggy Lee y Frank Sinatra. En 1933 escribió un poema inspirado por la foto del linchamiento de Thomas Shipp y Abram Smith de 1930.  El texto, originalmente llamado “Bitter fruit” fue publicado en revista marxista “The New Masses” (Meeropol pertenecía al Partido Comunista) y en “The New York Teacher” que pertenecía al sindicato de profesores. Meerepol musicó el poema, cambió el título y la canción la cantaba su mujer Ann en reuniones y celebraciones varias.

Existen varias teorías de cómo llegó “Strange fruit” a ser cantada por Billie Holiday, quien la hizo mundialmente famosa y a quién está indisolublemente ligada. Ann Meeropol y la cantante de jazz Laura Duncan la interpretaron en un concierto en el Madison Square Garden de Nueva York. Unos sostienen que allí la escuchó Robert Gordon que dirigía los conciertos en el Café Society del Greenwich Village y  se la enseñó a Billie Holiday. Otra de las versiones es la que sostiene Robert Meeropol, hijo adoptivo de Abel, así lo cuenta: “(Mi padre) escribió un poema que luego musicalizó; y esa música, por cierto, ha sido inclasificable. A menudo se le refiere como blues por el hecho de que Billie Holliday era una cantante de éste género, pero realmente no encaja en él. Nadie sabe de dónde vino. Fue interpretada varias veces; y Abel Meeropol la tocó para Billie Holiday en el Café Society de Greenwich Village (en Nueva York). El dueño de ese lugar, Barney Josephson, fue quien animó a Holiday a cantarla. Ella la cantó y el resto es historia porque hizo explosión dado el interés que suscitó. Es importante que la gente entienda que “Strange Fruit” no es un lamento, ni es una canción de duelo, sino más bien una canción de embate. Se trata de un ataque contra los perpetradores de linchamientos, y es ésta la razón que la hace tan poderosa. Es ésta la razón por la que fue censurada, por la que generó disturbios, y que contribuyó a destruir la vida de Bilie Holiday”.

Anna y Abel Meeropol.

“Bien, ¿sabes?, aún sigo siendo una negra”

La vida Eleanora Fagan Gough (7 de abril de 1915- 17 de julio de 1959), más conocida como Billie Holiday fue de todo menos fácil. Sus padres apenas eran unos adolescentes cuando llegó al mundo y muy poco después, su progenitor las abandonó. Nació y creció en la pobreza y a lo largo de su vida se enfrentó al racismo, las adicciones y a un montón de turbulentas relaciones personales. Su autobiografía “Lady Sing The Blues” es un buen testimonio de ello. Aun con todo, cuando interpretó “Strange Fruit” por primera vez con 23 años, aún quedaba lejos su trágico declive personal. En el que se aunaron problemas personales, de drogadicción y una persecución implacable por parte de las autoridades bajo la excusa de la posesión de drogas. Tras dicha primera vez, el tenso ambiente en la sala se podía cortar con un cuchillo. Nadie esperaba escuchar una canción así. Y además, cantada con tanta convicción e intensidad. No hubo aplausos. Billie corrió al baño a vomitar, tal era el efecto que le hacía cantar esas estrofas. Según ella, se identificaba tanto con “Strange Fruit” porque le recordaba a la muerte de su padre. Clarence Holiday fue guitarrista y bajista de jazz que tocó con Fletcher Henderson y murió a causa de unos problemas pulmonares que no le trataron en el hospital por cuestiones raciales.

Poco después se instauró todo un protocolo para que Billie cantara “Strange Fruit”. Siempre cerraba sus actuaciones. Los camareros debían de dejar de servir bebidas en el local para evitar ruidos y las luces se apagaban, dejado tan solo un foco que iluminaba a la cantante. Durante algunas épocas de su vida Holiday se negó a cantarla en público, aunque siempre terminaba volviendo a ella. Los gerentes de los locales siempre la presionaban para que la cantara, así que como arreglo ante este conflicto, en los contratos incluían una cláusula en la que se reservaba el derecho a hacerlo.

Billie Holiday en 1949.Foto: Carl Van Vechten.

La descarnada dureza emocional de “Strange Fruit” hizo que tardara en ser apreciada por el público en las actuaciones de Holiday. La reacción fue idéntica cuando intentó grabarla. Columbia, la discográfica de Billie Holiday, se negó a hacerlo. Por una parte temía la reacción de sus socios de la CBS si grababan la canción y por otra, la de los comerciantes del sur del país y lo que podría suponer eso para la distribución de discos. John Hammond, productor de Billie tampoco vio clara la jugada y al final fue el sello de jazz alternativo Commodore quién facilitó su publicación. Su dueño, Milt Gabler, conocía a Holiday y cuando esta le cantó la canción a capela, se le derramaron las lágrimas. Finalmente Gabler consiguió un acuerdo de grabación y edición con el sello Vocalion Records.

Holiday llegó a un acuerdo con su sello Columbia y Vocalion Records fue el encargado de grabar y publicar la canción. Los músicos de la banda del Cafe Society, liderados por Frankie Newton, acompañaron a la cantante. La primera sesión de grabación fue en 1939. Realizándose posteriormente otra en 1945. La versión de 1939 se convirtió en la canción más reconocida y famosa de  Holiday y la más vendida, superando el millón de copias.

La melodía de “Strange Fruit” no se puede definir con facilidad, trasciende los géneros. No es blues, tampoco es jazz. Su estructura tampoco es convencional. Milt Gabler temeroso de que la grabación fuese demasiado escueta, pidió en el estudio al músico Sonny White que improvisara una introducción. Dicha introducción supera el minuto en una canción de apenas tres de duración.

En cuanto a su impacto cultural, algunos la denominan la primera canción protesta. Pero “Strange Fruit” también trasciende dicha etiqueta. Las canciones protesta ya existían en aquella época, aunque se interpretaban exclusivamente en actos de índole político (mítines, reuniones, protestas) y nunca en espectáculos musicales. Lo que sí que es cierto es que el binomio de Billie Holiday y “Strange Fruit” da como resultado una de las piezas musicales más bellas del Siglo XX.

 

“Strange Fruit”

Southern trees bear a strange fruit,

Blood on the leaves and blood at the root,

Black bodies swinging in the southern breeze,

Strange fruit hanging from the poplar trees.

 

Pastoral scene of the gallant south,

The bulging eyes and the twisted mouth,

Scent of magnolias, sweet and fresh,

Then the sudden smell of burning flesh.

 

Here is fruit for the crows to pluck,

For the rain to gather, for the wind to suck,

For the sun to rot, for the trees to drop,

Here is a strange and bitter crop

 

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