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Ronnie Self, la maldición del talento

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Salió desde un extremo del escenario, se echó la guitarra a la espalda y corrió hacia el micro, lo cogió, se agachó poniendo la rodilla derecha en el suelo y cantó los primeros versos. Así era como comenzaba. No paró de moverse, daba la espalda al público encarando a la banda, sin detenerse ni un momento. No habló al público tan solo iba de una canción a otra, ni siquiera la banda sabía que iban a tocar. Tocaron “Roll  over Beethoven”, algunas cosas country cómo Hank Williams y algunas de sus canciones”.

Así describió Vicky, hermana de Ronnie Self (1938-1981), una actuación del cantante en 1957 que sería registrada en vivo. Escuchando su música no resulta difícil imaginar la excitación que transmitían sus conciertos. Para muchos, Ronnie Self artísticamente está a la altura muchos de los más grandes. Aunque el éxito comercial no llamó a su puerta, poseía la calidad musical, el sonido y la actitud escénica para llegar al reconocimiento masivo. Ronnie Self sin duda es uno de esos chocantes casos de porqué algunos alcanzan la cima y otros se quedan por el camino.

Nacido en Springfield, Missouri ya desde su adolescencia dio muestras de un carácter fuerte y a menudo contradictorio. Sus gamberradas eran sonadas, como aquella de serrar un árbol para impedir el paso del autobús escolar. A su vez, su esposa Dorothy recordaba que la primera vez que lo vio: “Llevaba una Biblia en el bolsillo y estuvimos hablando de la posibilidad de ganar dinero suficiente para sacar a los suyos de la pobreza, pero a medida que pasaron los años su hostilidad fue creciendo, algo que realmente nunca entendí. Cantante, guitarrista, compositor, desde su infancia comienza a componer y con el tiempo desarrollaría un estilo fresco y variado, con influencias rockabilly, country, gospel e incluso aires pop.

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Su gusto por la música comenzó temprano. La emisora de radio KWTO de su Springfield natal era el hogar del programa musical Ozark Jubelee, con el que la ABC pretendía competir contra el mítico Grand Ole Opry. Era habitual ver rondar por allí a un Ronnie casi adolescente, empapándose de lo que veía y dando multitud de cintas con sus demos al personal del programa. A tan temprana edad ya era un compositor muy prolífico. Se estima que antes de grabar ninguna de sus canciones, ya había compuesto alrededor de doscientas cincuenta canciones. Y al final de su carrera, cerca de cuatrocientas.

Es en la KWTO donde Ronnie arranca su carrera. El cantante Bobby Lord que era habitual del programa Ozark Jubelee, escuchó a Ronnie y convenció a Dub Albritten, por aquel entonces manager de Red Foley, que había sido invitado al programa y se encontraba allí, para que le hiciera una audición. Uno de los productores del programa, Si Siman, también participó en el proceso. Así en junio de 1956 ABC edita las primeras grabaciones de Ronnie Self: “Pretty Bad Blues” en la cara A y “Three Hearts Later” en la B. A pesar de la calidad de las canciones y del potencial de Ronnie, no pasó nada. El sencillo no pudo hacerse un hueco en las listas de éxitos. Su siguiente grabación “Swert love” / “Alone” desaparecería misteriosamente del estudio y jamás llegó a publicarse. Hasta ahora nadie ha podido localizar dichas cintas.

A principios de 1957 durante una actuación en directo en un evento country, es cuando Ronnie Self se gana el apodo que le acompañara durante toda su carrera. Tras una actuación incendiaria, los presentes le rebautizaron como Mister Frantic. Este año es sería muy importante para Ronnie. Dub Albritten le consigue un contrato con Columbia, bajo el cual Don Law le produciría algunas canciones en la ciudad de Nashville. La primera sesión dio como resultado el single “Big Fool“/ “Flame Of Love“. Buenas canciones pero que tampoco pudieron enganchar al público. La siguiente fructificó en “Ain’t I’m A Dog” / “Rocky Road Blues“. Y tímidamente parecía que las cosas comenzaban a cambiar. “Ain’t I’m A Dog” obtuvo cierta repercusión por la zona sur del país y con el tiempo se convertiría en un clásico de Self. Pero la campanada se produjo en la tercera sesión, en el mes de diciembre. Ronnie registra uno de los himnos más salvajes de la era del rock’n’roll. Hablamos de “Bop-A-Lena”. Cuando al año siguiente entró en las listas de éxitos, concretamente al número 68 de la Billboard, casi todos creían estar ante un imitador de Little Richard. Pero no, estamos hablando de un impetuoso chico blanco del sur, que con esta canción influenciaría a muchas bandas de garaje que aún estaban por venir.

Tras finiquitar su contrato con Columbia, ficha con Decca del 59 a 62. Sin embargo, las sesiones de grabación son escasas y se prodiga más como compositor para otros artistas. Brenda Lee convertiría en grandes éxitos varios temas suyos. “Sweet Nothin’s” llegó al número cuatro a principios del 60 y “I’m Sorry” al número uno. Gene Vincent, Jerry Lee Lewis o Carl Perkins también interpretaron sus canciones. En 1969 recibe un Grammy por “Ain’t That Beautiful Singing canción interpretada por Jake Hess. Brenda Lee en su autobiografía comentaba sobre Self que: ”Ronnie quemaba puentes a diestro y siniestro. Pero Dub (Albritten) siguió prestándole dinero y organizando acuerdos para la publicación de canciones y sesiones de grabación, que finalmente incluyeron algunas con Owen Bradley en Decca. Dub no era compositor, pero su nombre figura como coautor en muchas de las canciones de Ronnie. No creo que intentara ser deshonesto. Esa era la única forma en que Dub podía esperar recuperar todo el dinero que había invertido en ese tipo loco”.

Según Si Simán, que se convirtió en uno de sus más estrechos colaboradores: “Era un perfeccionista. Quería hacerlo todo. Era como el tipo que contrata a un artista para a continuación decirle como pintar el cuadro. Yo quería ser su amigo, pero no me dejó. Nadie podía acercarse a él”. Entrados los años 60 la rutina de Self se vuelve muy autodestructiva, el alcohol y las pastillas hacen que cada vez que cobra un cheque por sus derechos de autor, se lo funda en pocas horas. A mediados de los 60 funda junto a Si Simán el sello Tablerock Records pero de forma inexplicable rompe unilateralmente su alianza un par de años después.

Durante la década de los 70 el estado de Ronnie empeora notablemente. En 1971 fallece Dub Albritten, lo que le afectó profundamente. Según cuentan, cuando comprobó que el disco de oro que le concedieron por las ventas de “I’m Sorry” no sonaba en su tocadiscos, quemó todos sus premios como compositor delante de las oficinas de su editorial, Music Row.  En 1978 se divorcia de su esposa Dorothy: “Era insoportable ver a alguien tan talentoso destruirse a si mismo”.

En junio de 1981 realiza la que sería su última grabación “Waiting for my gin to hit me” y en agosto fallece a la edad de 43 años. Su hijo Roman Self, nacido en 1963, ha seguido la estela de su padre como cantante de rockabilly.

Ronnie Self dejó un legado casi cuatrocientas canciones que sigue alimentando la leyenda de su inmenso y a la vez maldito talento.

Down with your theories / Down with your conventions / This cat lives in another dimension / You like my sounds / You like my song / I guess I’m right and you cats are wrong”. “Some other world”.

 

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