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“No me judas, Satanás!!” Cesar Martín (2020)

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Ok. La historia es esta: un hombre, una cadena y un Volskwagen. El hombre, un piloto aéreo de 40 años, veterano de Korea, casado, con hijos, y en opinión de todos su familiares y amigos, aparentemente muy normal, disfrutaba realizando una actividad, digamos peculiar. Cuando tenía un par de horas libres, se montaba en su amado Volskwagen del 68, iba a un descampado y una vez allí se desnudaba, se ataba una cadena al cuello y al eje trasero del coche, bloqueaba el volante para que se moviera dando vueltas y corría tras él mientras se masturbaba”.

César Martín, “No Me Judas, Satanás!!“, septiembre 1998.

Estamos ante un libro de culto por excelencia. Quien conozca la revista Popular 1 ya sabe lo que encierran las páginas de esta recopilación de artículos de la sección “No me Judas, Satanás!!“. Explicárselo a quien no conozca la revista, el No me Judas y a su autor, César Martín, es una ardua tarea. Posiblemente estamos ante los escritos más viscerales, salvajes y adictivos editados nunca en la prensa española.

Iniciar esta reseña con una cita de un No me Judas dedicado al sexo bizarro posiblemente sea una trampa, ya que no muestra su espíritu en su totalidad. Pero a su vez es sintomático de lo que se trataba entre sus líneas. Estamos ante artículos de temática variada, no solo musical, donde la corrección política brilla por su ausencia . En sus apretadas líneas podías encontrar clásicos del rock, cine de los años 50, estrellas porno, gente que se trepanaba la cabeza, pelis de serie B, estrellas del country, freaks deformes, series de ciencia ficción, divas del Hollywood clásico, sexo con delfines. Y todo, de alguna forma, formaba parte de un mismo universo, tenían algo en común. Desde actores del Hollywood dorado como Cary Grant a punks autodestructivos y escatológicos como G.G Allin. Desde magos escapistas como Harry Houdini a bandas hardrockeras como Van Halen. O desde gente obsesionada con las amputaciones a series de televisión protagonizadas por marionetas.

En octubre de 1984, un adolescente rebelde y según sus propias palabras “un completo iletrado“, inicia una nueva sección en la revista Popular 1. En principio la sección se titularía “Cristo, no me judas“. Pero tras el consejo de Martin J.L., uno de los fundadores de la revista y a la postre, padre del aprendiz de periodista, se cambió el nombre al de “No me judas, Satanás!!“. Para evitar así posibles problemas con seguidores religiosos.

En esta primera etapa el No me Judas ocupaba una página de texto y al lado, otra página incluía una ilustración de Martin J.L. que representaba a uno de los protagonistas de la sección. Después, esta ilustración pasó a ser de temática más libre o incluso abierta, con ilustraciones que no tenían nada que ver con el contenido del texto. El contenido de la sección comenzó siendo una ensalada de noticias cortas sobre hard-rock y heavy metal, estilos imperantes en la época, con algunos cotilleos sobre la escena musical que siempre resultaban muy jugosos. En estos incipientes textos se nota claramente que quien lo escribe es un adolescente fanático del rock’n’roll y el argot callejero de la época suele estar presente.

Pasados un par de años se inaugura una segunda etapa, donde la ilustración y el texto se funden en una doble página. Con la ilustración al fondo y el texto encima, resaltando por los huecos que quedaban libres. Además de este cambio formal, la temática se abre un poco y se incluyen noticias sobre otro tipo de artistas.


En el último par de años de los 80 el NMJ sufre otra mutación y pasa a ser monográfico. El estilo de César va adquiriendo algunas de sus características. Además del citado entusiasmo, un sentido del humor muy marcado y un ritmo trepidante. Los temas a tratar son elegidos por César, dando cabida únicamente a sus intereses, lo que incluye muchos otros estilos musicales, cine, cultura trash o que que fuere. Él mismo lo detalla en el NMJ de Abril de 1990: “Ya os comenté en cierta ocasión, el No me Judas es la sección más imprevisible del mundo, nunca se sabe quién terminará apareciendo por aquí. Esta vez estaba dudando en hablaros de Cherrie Currie o de John Holmes, pero en el último momento he decidido dedicarle la sección a uno de los saxofonistas más grandes de la historia del jazz: John Coltrane. Si, ya lo sé, el Popu es una revista de actualidad y todo eso, pero de vez en cuando es necesario recordar a los monstruos sagrados del pasado“. Efectivamente, en el número de mayo del 90, el protagonista del siguiente NMJ fue John Holmes. Uno de los actores más famosos de la historia del porno.

En 1991 es cuando podemos decir que arrancó el NMJ tal y cómo lo reconocemos en la actualidad. Comienzan a aparecer artículos extensos de tres o cuatro páginas a varias columnas, con letra apretada y escasas fotos, de presentación más cercana al fanzine que a una revista. Ahí están los dedicados a Aerosmith, Led Zeppelin o Beach Boys, donde además de sus logros artísticos César nos proporciona información y anécdotas sobre la personalidad de los artistas, los entresijos de su trabajo, sus excesos con drogas, sus personalidades desmedidas, sus problemas, etc. Todo ello muy valioso en la era pre-internet donde estar al día de esos detalles era prácticamente imposible para el aficionado medio. Pero César no lo narraba como si fuese un folletín o un artículo de prensa amarilla. Su objetivo no era airear la mierda y los follones de sexo y alcohol de los protagonistas. Sino poner en contexto al artista y obra, hablando de la persona y de sus sus circunstancias, siempre desde el respeto y admiración por el personaje y su trabajo.


Con el paso del tiempo la prosa de ese “iletrado” adquirió un tono adictivo. La pulsión de fan define su forma de escribir, con un estilo directo y llano, sin necesidad de palabras rimbombantes o mil oraciones subordinadas. César Martín te habla de tú a tú y conecta con el lector al mismo nivel. Como si fuera una acalorada conversación con un amigo sobre un tema que a ambos os apasiona. Te puede apabullar con un montón de datos en una línea o puede crear una atmósfera en varios párrafos para hacerla volar por los aires poco después.

Sin lugar a dudas el NMJ se convirtió en uno de los pilares básicos de la revista. Por no decir directamente que era la sección favorita del 99% de los lectores. Que ya sabemos que siempre hay algún rarito. César Martín se convierte así en la “estrella” de la revista. Basta comprobarlo con una curiosa costumbre de los lectores, que yo mismo adquirí sin saber que era un tópico. Un buen lector del Popu comienza a leer cada número por la sección del Correo y el Apéndice, para después pasar al NMJ. Es decir, las secciones que llevaba Martín en persona. A pesar de su indudable relevancia y fama entre los lectores, César mantienen la distancia y la discreción. No hay fotos suyas, no se prodiga en saraos y en ocasiones contesta a los lectores del correo de manera cortante. Igualmente habría que estar en su piel y leer mes tras mes, durante décadas, toda esa colección de misivas de rockeros enloquecidos.

Llegados a este punto ya llegamos tarde para citar a los otros dos grandes responsables de que el No me Judas llegase a ser la sección mítica que fue. Hablamos de Bertha M. Yebra y J. L. Martin Frías. Los creadores de Popular 1, que dieron a César alas suficientes para hacer volar sus textos hasta encontrar sus propios límites. Además de servirle de inspiración, sin ir más lejos ahí está la sección Mis Queridos Melódicos que Bertha escribió durante años. En cualquier otra publicación si un redactor llegase con semejantes propuestas para sus artículos, se llevaría un portazo en las narices. Pero imaginamos que César aprovechó su condición filial y pudo explayarse a gusto con sus intereses y obsesiones.

Logo clásico del No me Judas, Satanás!!!

Pero todo lo bueno llega a su fin y en el año 2000 la sección deja de publicarse. Desde entonces solo ha vuelto a la palestra de forma muy puntual. Tanto que se cuenta con las manos de los dedos y sobran dedos. Muchos. Durante todo este tiempo los lectores no han dejado reclamar su vuelta, pero César, quitando esos momentos puntuales, nunca dio su brazo a torcer. Obviamente siguió escribiendo sobre sus intereses, pero en esta nueva etapa se enfocaron en torno a artículos referidos a viajes rockeros y entrevistas muy personales y en profundidad. Muchos recordamos la conversación con The Cramps en sus propia casa, con Eddie Nichols de Royal Crown Revue recorriendo sus lugares favoritos de Los Ángeles o con personajes como Mammie Van Doren, Liz Renay, Forrest J. Ackerman, Raven De La Croix, Kitten Natividad o Vanessa del Río, que a fin de cuentas muy bien podrían protagonizar un No me Judas, Satanás!!

Así llegamos a este 2020, donde entran el juego la pandemia, el confinamiento y el comentario de un lector: “César… empieza a no quedar tiempo”; que sirvió como acicate final para que el autor se pusiera manos a la obra. El resultado final ha sido una recopilación de artículos en 400 páginas. Incluye un nuevo NMJ dedicado a Burt Lancaster y más de veinte dedicados a actores y actrices cómo Errol Flynn, Bette Davis, Joan Crawford, el escritor Yukio Mishima, el escapista Harry Houdini, el satanista Aleister Crowley, la estrella porno Traci Lords, el director de cine John Waters, leyendas del rock como Roy Orbison o Grand Funk Railroad, las relaciones de Frank Sinatra con la Mafia o temas más escabrosos como las modificaciones corporales o desviaciones sexuales. Como vemos, un menú bastante variado.

El formato del libro es robusto, la maquetación bastante fiel a la original, con su toque de fanzine e incluye también varios prólogos escritos por parte de gente cercana a la publicación. Para adquirirlo no hay más que escribir al siguiente email: popular1book@gmail.com. No se encuentra disponible en ninguno lugar, ni en librerías, ni quioscos. Se prevé un segundo volumen en 2021.

 

 

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