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“Victims of Succeed” The Dogs d’Amour

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Yesterday punks on the cover of the Rolling Stone
Yesterday punks can’t buy a Beverley Hills home

(“Victims of SucceedThe Dogs d’Amour, 1990).

 

Estamos en el  Florentines Gardens de Nueva York, donde de The Dogs d’Amour se encuentran presentando en directo su última obra hasta la fecha: “Straight!” (1990). La situación es compleja. Para intentar paliar los efectos adversos de la nefasta gestión de su mánager, nefasta para el grupo, se entiende, no para él, los Dogs se ven obligados a girar de forma continuada. La prolongada convivencia en la carretera, y  las adicciones han mermado la relación entre los componentes del grupo. Además, acaban de llegar de una gira japonesa, donde han firmado, según relata el batería Bam en el documental “Badsville“, un contrato en blanco. Si, como suena. En blanco.

Durante esta actuación en el Florentines Gardens, además del cansancio físico y mental, de la precaria situación económica y la erosión en las relaciones entre los músicos y los litros de alcohol en vena, el ambiente se enrarece un poco más cuando varios ligues de cada uno de ellos coinciden en los camerinos. A mitad de actuación suena “Back On The Juice“, en cantante Tyla juguetea con una botella rota y se hace un pequeño corte en su costado desnudo. Sigue cantando pero la herida se abre y comienza a manar sangre a borbotones. Entona un par de versos más y se desploma al suelo. Mientras, el resto de la banda toca algunos compases más del tema antes de darse cuenta de la gravedad de la situación. Acuden a socorrer al líder del grupo y Bam, empujado por la frustración destroza su batería. Todas estas imágenes pueden verse en el ya citado y más que recomendable documental “Badsville” de P. J.  Wolff , que habla de la escena rockera underground de la ciudad de Los Ángeles.


Una vez en los camerinos, el inepto manager de la banda pregunta si deben avisar a un médico. Bam pierde los nervios y cogiéndole por la solapa de la camisa, le empuja y pone un cuchillo en el cuello. Finalmente a Tyla tienen que ponerle treinta y dos puntos de sutura en la herida.

El desaguisado del Florentines Gardens fue el gran punto de inflexión en la carrera de los Dogs d’Amour. Nunca llegarían ser unas víctimas del éxito, pero jugaron su baza muy intensamente.

Yo inventé todo eso“, espeta un arrogante Tyla cuando le preguntan por el sleaze, el movimiento de moda en el rock a finales de los ochenta, antes de que el grunge cambiara las reglas del juego. Los Dogs d’Amour como casi todas las que han sido grandes bandas, no terminaron de cuajar en la escena y en la época en que les tocó vivir. Su British Rock’n’Roll aderezado con poesía alcoholizada les distanciaba mucho del rock que tenía éxito en aquellos días. Si bien es cierto que existían grupos y artistas que compartían con los Dogs parámetros estilísticos e influencias (The Quireboys, The Crybabies, The Jacobites, Flies On Fire, René Berg, The Dogtown Balladers), estos no llegaron a constituir una escena sólida que llegara a tener gran proyección comercial. Excepto el primer trabajo del grupo liderado por Spike.

Durante años Tyla ha criticado las razones por las cuales la compañía de discos les obligó a lucir pañuelos en la portada de su primer álbum, sacrificando uno de los cuadros que el cantante tenía preparado para tal fin. Los linces de la compañía querían lanzar a los Dogs como un grupo de onda sleaze. Pero además de la época y la errónea táctica comercial de su casa de discos, los Dogs d’Amour tuvieron muchas cosas en común con esos grupos: la mala suerte y la autodestrucción, el maquillaje y por supuesto algunas influencias. Cuestiones todas ellas sintetizadas en uno de los clásicos de los Dogs: “Victims Of Succeed“, que de paso resumen perfectamente el ciclo vital de una banda de rock’n’roll.

La rumorología de la época sostenía que el tema estaba inspirado en los Guns’n’Roses, en su subida al estrellato y su bajada a los infiernos de la mano de las drogas y el alcohol. Preguntado Tyla al respecto durante una entrevista, el autor de la canción responde: “Sabía lo que estaba pasando“. Si analizamos el contexto por el que pasaban ambas bandas, vemos que el texto de la canción reflejaba las mismas vivencias aunque, evidentemente, a menor escala.

Los Dogs d’Amour nunca fueron grandes estrellas pero vendieron suficientes discos como para ganar algo de dinero, girar con asiduidad por Europa e intentar la aventura americana. Varios temas suyos entraron en las listas de éxitos y el EP acústico “Graveyard Of Empty Bottles” (1989), una de sus obras cumbres, reportó pingues beneficios a la discográfica. Al principio el sello no estimó suficientemente comercial un larga duración acústico y vetaron su lanzamiento, permitiendo tan solo que los Dogs editaran un EP de ocho canciones. Pero vistas las excelentes ventas del “Graveyard” la discográfica quiso publicar el resto del material. “Les dije que se jodiesen” fue la contestación del líder del grupo.

Con “Errol Flynn” (1989)  maduraron musicalmente de forma definitiva, encontrando su equilibrio entre lo acústico y lo eléctrico y para el siguiente asalto se trasladaron a Los Angeles. Las sesiones de grabación de lo que sería “Straight!” fueron caóticas. Solamente cave citar la anécdota de cuando Tyla se va a Las Vegas un fin de semana a jugar. Y de vuelta a Los Angeles, su lugar de destino, aparece en New York. Exactamente al otro lado del país. ¿La causa? El Jack Daniels, por supuesto.

Las letras de “Straight!” son las mejores de Tyla hasta el momento, tanto por el estilo como por la profundidad de los textos y la música se va acercando más a su propuesta en directo con unas guitarras más sucias y viciosas y siguen desarrollando su lado acústico.

Hasta llegar a donde empezamos: Florentines Gardens, Tyla desangrándose, Bam fuera de control y un Jo Dog tan harto de la situación que al poco tiempo decide abandonar el barco.

La formación clásica de los Dogs d’Amour se rompe y la entrada de Darrel Bath, ex-The Crybabies, marcaría la segunda época dorada de la banda. Hasta que una pelea a puñetazos entre Tyla y Bam finiquitó al grupo y en el plano personal estuvieron dos años sin hablarse. Ocho años después vendría su reunión en estudio con “Happy Ever After” sin Steve James y con Share Ross supliéndole y en 2013 una reunión con la formación original.

Pero eso es ya otra historia.

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