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“Difíciles de manejar. Vida y muerte de The Black Crowes” Steve Gorman, Steven Hyden.

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No te unas a ese grupo, porque están todos como una puta cabra“.

Directa y sincera crónica de la vida de la que quizá sea la última gran banda de genuino rock’n’roll: The Black Crowes. De la mano de uno de sus miembros más importantes, el batería Steve Gorman, donde muestra toda grandeza y buena parte de las miserias del combo.

Además de ser uno de los fundadores de los Black Crowes, Steve Gorman fue por derecho propio uno de los pilares esenciales de la banda. Incluso el propio Chris Robinson decía que los Crowes eran ellos tres: su hermano Rich, Steve y el mismo. Sin embargo, tras varias décadas en la banda de su vida, la relación no acabó en buenos términos. El afán por controlar al grupo por parte de Chris y la complicada relación entre los hermanos y por extensión, entre todos los componentes del grupo, drenó poco a poco el ánimo del batería. Hasta que al fin, se sintió totalmente ajeno y desligado de la banda.

En “Difíciles de manejarSteve narra cronológicamente la historia de los Black Crowes. Desde su formación a finales de los 80 hasta su abandono definitivo en 2013, tras otro abandono entre el 2001 y 2005. No escatima en discusiones, peleas, momentos bajos y situaciones tensas. Sin duda alguna los hermanos Robinson, especialmente Chris, no salen muy bien parados a nivel personal. A largo de todo el libro se les muestra como unos maníacos del autocontrol, personas sin empatía, vanidosos, avaros, incapaces de disfrutar de los buenos momentos y con claras tendencias autodestructivas. Asimismo, Steve reconoce su adicción la extraña dinámica interna del grupo. Se veía a si mimo como un elemento de distensión, como una especie de equilibrador entre tanto caos. Pero Steve no se dedica a destripar gratuitamente a sus antiguos compañeros de banda. Pasa de puntillas por la vida personal de todos ellos, incluso la suya propia y se centra en los aspectos relacionados con el grupo. En más de una ocasión reconoce que tanta toxicidad en la banda se diluía cuando tocaban juntos. Su química musical era tan poderosa que quedaba por encima de todo lo demás.

Gorman también narra con detalle los entresijos de la industria. Aparecen todos los intervinientes en ella y da una imagen muy aproximada de todo con lo que tiene que lidiar un grupo de éxito: contratos, managers, discográficas, financiación, prensa, etc. En este campo, si la mitad de lo que cuenta Gorgam sucedió en la realidad, The Black Crowes metieron la pata hasta el fondo unas cuantas veces. Pero de forma milagrosa, siempre conseguían resurgir del desastre. En este punto debemos mencionar a dos personas. La primera es Peter Angelus. Manager desde el comienzo de la carrera de la banda que realizó una labor ingente en beneficio del grupo. Casi tan grande como su paciencia. La segunda es George Drakoulias, productor que fue la primera persona de la industria en creer en el grupo y que les ayudó a definir su sonido.

El libro se estructura a través de capítulos cortos, que casi siempre terminan con un gancho narrativo. De tal forma que el lector desea saber más y mantiene el interés durante toda su lectura. Sin duda Gorman sabe algo sobre lo que es mantener el ritmo, así que “Difíciles de manejar” es de lectura rápida y ágil. En este punto creo que deberíamos dar el crédito correspondiente a su coautor, Steven Hyden, a su vez autor de varios libros sobre música rock, crítico y creador y locutor de diversos pod-cast.

The Black Crowes es un caso especial dentro del panorama musical. Siempre vistos como una banda anacrónica, el desmesurado éxito de su disco debut “Shake your money maker” (1990) aún resuena en la actualidad. Pero nunca fueron complacientes con sus seguidores. Siempre siguieron su propio criterio a la hora de explorar sus inquietudes musicales. Leer “Difíciles de manejar” es revelador en ese punto. Descubrimos cómo se desarrollaron los diferentes discos, qué buscaban con cada uno y también porque “Band”, el disco favorito de Gorman, nunca salió a la luz.

Puntos álgidos en este libro hay muchos. Es inevitable destacar la emocionante relación surgida entre Jimmy Page y la banda, en especial con Gorman. Relación que por supuesto los hermanos Robinson se ocuparon de dinamitar convenientemente. Porque si la propuesta que hizo Page al grupo hubiese salido adelante, habría sido algo muy grande. Por su puesto también hay anécdotas muy jugosas con Robert Plant o Aerosmith. Otro de los pasajes que se quedan marcados al lector es todo lo relacionado con Marc Ford, su problema de adicción a las drogas y la rastrera forma en la que Chris Robinson trató a su compañero de banda. Algo lamentable de verdad.

Yo quería estar en un grupo. Quería hacer una música genial. En ese orden. Tenía que hacer lo primero para tener lo segundo. Y funcionó. La música que hicimos perdurará para siempre. Siempre estará cuando alguien quiera escucharla. Y creo que la mayor parte del tiempo lo que hicimos fue buen música. Ese era el objetivo. Todo lo demás es secundario.

Y la música sigue haciendo que todo mereciera la pena“.

 

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