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“Birth Of The Cool” Miles Davis

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“Siempre quise tocar con un sonido ligero, porque podía pensar mejor cuando tocaba de esa manera”
Miles Davis
Durante la década de los años cuarenta Miles Davis se traslada a la ciudad de New York, con la idea de progresar en sus estudios e impulsar su incipiente carrera musical. Se inscribe en una ortodoxa escuela de música y por la noche rastrea los garitos de jazz de la Calle 52. Allí, el bepop era el estilo reinante y Miles pronto comienza a tocar con ilustres bopers como Dizzy Gillespie o Charlie Parker. Quién se convertiría en una figura paternal para el joven trompetista. Pero el estilo furioso, improvisado y agresivo del bebop, basado en grupos pequeños, se agotó pronto para el inquieto Davis. Con el bagaje de lo aprendido y sin renegar de ello, su interés se volcó en el polo opuesto, en el sonido limpio, introvertido y elegante. Es explorando esa senda cuando encuentra su propia voz como intérprete.
Durante esa época Gil Evans, prestigioso arreglista de la big band de Claude Thornhill, una de la más importantes de la época, se pone en contacto con Miles. Con el objeto de pedirle permiso para adaptar una de sus piezas. Esto daría lugar al comienzo de una amistad que se prolongó durante toda la vida y que en el plano musical, daría lugar a algunas de las grabaciones capitales de la historia del jazz. Evans junto al saxofonista Gerry Mulligan contemplaban la idea de adaptar ideas y conceptos del bepop al sonido de las grandes orquestas. Otras bandas ya lo habían hecho, pero siempre utilizando el lado agresivo del estilo y ellos, por el contrario, pretendían hacer un acercamiento por su parte más suave. Es en ese punto, donde la figura de Miles Davis y su nuevo sonido de trompeta, aparecen.
Evans y Davis congeniaron a la primera y comienzan a intercambiar teorías e ideas. Resuelven que la formación óptima para poner en práctica dichas teorías necesita de seis metales: trompeta, saxo alto, saxo soprano, trompón, trompa y tuba. Estos, junto a la sección rítmica de piano, batería y contrabajo, dan lugar a una banda de nueve personas. Algo a medio camino entre una orquesta y un grupo de jazz. Acababa de nacer el que pasaría a la posteridad como en Noneto Capitol. El sello discográfico Capitol tenía un contrato firmado con Miles y este les debía la grabación de un larga duración. El concepto del noneto y de la música que están desarrollando Miles y Gil no les parece una buena baza comercial, pero igualmente aceptan grabar al nuevo grupo.
Ciertos sectores cerriles han acusado duramente a Miles por incluir en sus bandas a músicos blancos. Respuestas cómo que “un día casi me da una hernia” esperando a que un batería negro tocara con swing, muestran su opinión al respecto. Lo importante es lo que el músico que escoge pueda aportar a la banda, a la música, al sonido. Una de sus muchas habilidades fue precisamente esa, la de encontrar a los músicos más adecuados para acompañarle. Pronto se hizo famoso porque en sus filas los intérpretes sacaban lo mejor de si mismos. Para este noneto Miles y Gil reunieron a una banda heterogénea e interracial, donde se conjugaba veteranía y juventud, formación más vanguardista y más clásica. Allí estaba el padre de la batería moderna, el innovador Kenny Clarke. O el pianista Al Haig, que al igual que Miles había comenzado tocando con Gillespie y Parker. O John Lewis, que había pasado quince de sus veintidós años estudiando música clásica.
A parte del talento como instrumentista y compositor, Davies ha destacado siempre como un organizador y un director de banda nato. A pesar de no llegar a los treinta años de edad y de estar en presencia de músicos con mucho más bagaje que él, Miles toda las riendas de todo lo relacionado con el noneto. En palabras de Gerry Mulligan: “Tomó la iniciativa y puso en práctica las teorías. Organizaba los ensayos, alquilaba las salas, convocaba a los intérpretes y en términos generales era quien hacía chasquear el látigo”. Sin embargo, durante los ensayos que se llevaron a cabo en 1948, Miles se muestra dubitativo e inexperto y es Gil Evans quien las más de las veces comanda la nave. Tras los ensayos del verano del 48, el noneto actúa durante dos semanas seguidas en el Royal Roots de New York, junto a la orquesta de Count Basie, quién halagó el trabajo de Miles y los suyos. El noneto no tuvo ninguna viabilidad como banda de escenario, tanto por cuestiones logísticas como económicas. Era demasiado grande para los clubs de jazz y tampoco encajaba en los locales de las big bands. Sin olvidar que la reacción del público ante su innovadoda música fue bastante fría.
 
Un detalle de estas actuaciones nos da una idea de la importancia que van a tener los arreglistas en “The Birth Of Cool”. A la entrada del club se leía “Miles Davis Band. Arreglos de Gerry Mulligan, Gil Evans y  John Lewis”. Este reconocimiento expreso por escrito nunca se había dado en el jazz, puesto que se consideraban más importantes al compositor y al improvisador. Pero aquí el peso de dichos arreglistas era básico a la hora de armar las piezas. Incluso no se distingue bien que está improvisado y qué está escrito. Por lo que que dejaron constancia de ello incluyendo sus nombres.
The Birth Of Cool” se grabó en tres sesiones, dos en 1948 y otra en 1950. Cuatro temas por sesión. Once instrumentales y uno vocal. Al principio se publicaron en singles y ya en 1957 como un larga duración, cuando Miles Davis tenía un mayor reconocimiento comercial. El mismo trompetista afirmó que cuando comenzaron a trabajar no se trataba más que de un experimento. No sabían que podría salir de ahí.
Como hemos señalado con anterioridad, el sonido es suave, introvertido, elegante. Todo suena limpio y con luz. Estos temas encierran una buena cantidad de hallazgos musicales que dotan a la música de cierta sofisticación. La partitura es compleja y constantemente pasan cosas: melodías superpuestas, juegos de voces, diferentes sonoridades. Pero todo es fluido y fresco, es música que se puede cantar y cualquiera puede disfrutarla. Tiene swing, los pies se mueven, se canturrea inconscientemente. Su grado de complejidad es lo que hace que nunca te canses de escucharla. A fin de cuentas, es música en su sentido más puro: bella y atemporal.
 
 
Por las limitaciones de tiempo de los vinilos de la época, todos los temas son cortos, con escuetos solos y una sección rítmica contenida. Ninguno llega a los tres minutos y medio de duración. Se abre con “Move”, perfecta descripción la de su título, una pieza ágil que ya muestra algunas de las líneas maestras de los arreglos de “The Birth Of Soul”, además unos solos perfectamente contrapuestos (una maravilla cuando entra Miles) y unos juegos de batería tremendos. “Jeru” tanto en composición y arreglos muestra algunas novedades no escuchadas antes en jazz. Tecnicismos a parte, tiene unas melodías enormes y unos fraseos que le dan un swing ideal para tatarearlos y disfrutar. Más lenta y de una perturbadora belleza es “Moon dreams”.  Los primeros compases de “Venus de Nilo” pueden recordar a una big band más convencional, pero no, en segundos las melodías se vuelven a entretejer. También hay temas más directos, más cercanos al bepop incluso, como “Rouge” o “Budo”. El mismísimo Charly Parker introdujo en su repertorio “Rocker”. “Israel” es un blues, un blues que no parece un blues pero que posee un intenso dramatismo. La favorita de Davis es “Boplicity”: “Se debe al arreglo. Lo hizo Gil Evans” que firma el propio Miles bajo el seudónimo de Cleo Henry (el nombre de su madre). La trompeta de Miles es el cauce principal por el que discurre la música y su nueva forma de tocar queda retratada en el gran solo de “Godchild”. Fragmento estudiado por más de un músico de jazz.
La escucha de “The Birth Of Soul” es un viaje en si mismo y escucharlo de un tirón es toda una experiencia. Estos once temas no solo dieron origen a un nuevo estilo jazzístico, el cool, sino que inspiraron el “West Coast Jazz”. Dicho movimiento, eminentemente blanco (ya en los músicos, ya en su mensaje) fue muy popular y se radió profusamente. Pero no pasó de ser una moda que copiaba los ropajes de su inspiración sin ninguna esencia.
 
Temas:
1- Move (Denzil Best)
2- Jeru (G. Mulligan)
3- Moon dreams (Mac gregor-Mercer)
4- Venus de milo (G. Mulligan)
5- Budo (Bud Powell)
6- Deception (M. Davis)
7- Godchild (George Wallington)
8- Boplicity (Cleo Henry)
9- Rocker (G. Mulligan)
10- Israel (Johny Carisi)
11- Rouge (John Lewis) 
12- Darn that dream (Delange-Van Heusen)
Banda:
Miles Davis – Trompeta
Kai Winding – Trombón
J.J. Johnson – Trombón
Junior Collins – Trompa
Sandy Siegelstein – Trompa
Gunther Schuller – Trompa
John Barber – Tuba
Lee Konitz – Saxo alto
Gerry Mulligan – Saxo soprano
Al Haig – Piano
John Lewis – Piano
Joe Shulman – Bajo
Nelson Boyd – Bajo
Al McKibbon – Bajo
Max Roach – Batería
Kenny Clarke – Batería
Kenny Hagood – Voz 
 
 
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