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Clásicos Discos

“Sonrisa Salvaje” David Lee Roth (1987)

M.A.V. 4 semanas ago
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Me vuelvo loco pero muy a mi manera“.

En 1985, en lo más alto de su carrera y de casi a lo que puede llegar una banda de rock, Van Halen se separan. Las tensiones entre David Lee Roth y los hermanos Van Halen pudieron con uno de los mejores grupos de hard-rock de la historia. Eddie y Alex siguen con la banda reclutando a Sammy Hagar a las voces y David, en claro pique con sus ex-compañeros, les da en todos los morros publicando “Eat them and smile”, su obra cumbre en solitario. Una verdadera joya hard-rockera.

Para ese disco, David, acostumbrado a toca con los mejores, reclutó a una super banda: Steve Vai a la guitarra, Billy Sheenan al bajo y Greg Bissonette a la batería. El trabajo resultante es una potente y fresca colección de canciones, llenas de energía, virtuosismo y mucha diversión. El éxito de “Yankee Rose”, con un video a la altura de las locuras de David, pone de nuevo a Roth en el ojo del huracán y en  las listas de éxitos. Pero todo esto le sabe a poco al hiperactivo cantante. Tras una conversación con Billy Sheenan en la que este le comenta que según ha leído, la mitad de la población de Mexico está entre los 18 y 27 años de edad, convienen en intentar la aventura del mercado latino. ¿Y qué mejor forma de hacerlo que con un disco en español?

Sonrisa salvaje” fue el resultado este intento de conquista. La base musical es la misma que “Eat them and smile” y David únicamente regrabó las voces cantando en español. Por supuesto, Roth no hablaba ni papa del idioma de Cervantes. Algunos dicen que contrató a un profesor de español. Otros sostienen que lo aprendió hablando con los criados de su mansión y que fueron estos los que le tradujeron las letras y le enseñaron la pronunciación. Vista la masacre lingüística de la traducción, es fácil inclinarse por la tesis de los criados.

El resultado, completamente surrealista, por supuesto fue un fracaso comercial (¿qué chico latino de la época iba a identificarse con semejante gringo loco?) y ha quedado para la posteridad como un disco de culto. Lo adoras o lo odias. No hay término medio. David canta con la energía y la convicción habitual, pero resulta hilarante la cantidad de patadas que da al diccionario. Hay temas como “En busca de pleito” (lo de Fresita y Ratón es de Juzgado de Guardia) o  “Arma de caza mayor”, en los que ni siquiera sabes de qué carajo está hablando el tipo. Sin embargo, otros como “Soy fácil” o “La vida es así” (¿qué diría Sinatra de esta adaptación?) son bastante más entendibles.

Los versos no encajan, la gramática es inexistente y Roth aúlla a su bola, cómo si aquello no fuera con él. Un desastre. Pero es uno de esos discos que gana con las escuchas. Al principio parece una locura sin sentido pero según vas descubriendo matices y pillado esas frases imposibles, caes rendido ante el sinsentido de David. Este disco conserva el carácter de su creador y es imposible aburrirse con él.

Durante años localizar “Sonrisa salvaje” ha sido una proeza y aunque en 2008 se editó en CD, siguió siendo igual de difícil encontrarlo. Parece que su sino seguirá siendo el ser disfrutado por una inmensa y selecta minoría.

 

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