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Dirty Blues: sexo y música en la era pre-rock’n’roll (Parte I).

M.A.V. 10 meses ago
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En la actualidad los géneros de blues y jazz, están en la mayoría de casos acotados dentro de círculos especializados para disfrute de un público iniciado y  gran conocedor de lo que escucha. Pero a nadie se le escapa que no siempre fue así. En la primera mitad del Siglo XX, el jazz y el blues, con todas las variantes estilísticas que ya tenían entonces, eran la música popular del momento. Se interpretaba en todo tipo de fiestas, reuniones, teatros, locales de espectáculos y donde pudiera haber grandes concentraciones de gente: calles y plazas, estaciones de tren, ferias, plantaciones, etc. Al principio su audiencia era mayoritariamente de color, pero poco a poco esa barrera se fue derribando y se fueron incorporando audiencias blancas y mixtas.

Muchos de los intérpretes pioneros de esta música eran profesionales del entretenimiento y como tales, poseían un amplio repertorio, incluyendo claro está, las canciones de moda del momento. Algunos de ellos también eran cómicos y bailarines e incluso otros predicaban a través de la música. Tampoco olvidemos que la industria del disco se gestó en aquellos años y los discos de pizarra hicieron que las canciones viajaran más rápido de un lado a otro, llegando a mucha más gente.

Toda esta música creada por gente pobre, analfabeta e inculta, tuvo un enorme impacto que llegó a todo el globo. Estos músicos fijaron unos cimientos musicales tan fuertes que se mantienen inalterables más de un siglo después y además sostienen a infinidad de expresiones musicales de todo el planeta.  Ejemplos más que obvios son el Rock’n’Roll y el Pop del siglo XX y XXI.

Gladys Bentley.

Dejando a un lado su riqueza musical, en las letras también rompieron moldes. A veces de forma descarnada y directa y otros de forma solapada. Estas canciones hablaban de religión y espiritualidad, de amor y desamor, de racismo, violencia, de importantes sucesos acaecidos en aquellos tiempos (terremotos e inundaciones, por ejemplo), de drogas y alcohol y claro, también de sexo. Con la moral imperante hace cien años y visto desde la perspectiva de hoy  día, podemos ver lo problemático que pudo llegar a ser tratar ciertos temas. Por eso en muchas ocasiones se enmascaraban tras otros significados. Por ejemplo, muchas canciones de desamor o sobre crímenes pasionales, en el fondo trataban sobre el racismo o sobre las drogas. La pareja que maltrataba al protagonista de la historia de la canción, en ocasiones era el dueño de la plantación, el hombre blanco en general o incluso la sustancia que generaba la tan terrible adicción.

En el caso del sexo, muchas canciones eran simplemente humor picante y grueso. Pero otras eran verdaderas declaraciones de principios. Sin ir más lejos Gladys Bentley (1907-1960)  fue la primera cantante negra que se declaró abiertamente lesbiana y pese a su éxito, esto le acarreó infinidad de problemas. Muchos de estos artistas fueron punta de lanza para el cambio social que estaba por venir. E incluso siguen sonando revolucionarios a día de hoy. Donde por desgracia la intolerancia, el racismo y la estrechez de miras siguen siendo moneda de uso corriente.

En las dos partes de este artículo hemos seleccionado algunas de estas canciones de contenido sexual, ya que el catálogo existente es ingente. Los criterios de selección son totalmente arbitrarios, e incluyen la importancia musical del intérprete,  filias personales o alguna singularidad especial del tema.

 

Alberta Hunter:“My Handy Man” / “You Can’t Tell The Difference After Dark”

La vida profesional y personal de Alberta Hunter (1895-1984) fue cuanto menos intensa. Nacida en Memphis, Alberta tuvo una infancia difícil. Nunca conoció a su padre y su madre, Laura Peterson, trabajaba de madame en un burdel. A los 12 años se traslada a Chicago con la esperanza de convertirse en cantante y ahorrar dinero para su madre. En 1914 conoce al pianista Tony Jackson del que tomaría lecciones y quién le animó a componer su propio material, algo poco corriente en la época para una mujer. Jackson era abiertamente gay y algunas de sus canciones las populizaría la voz de Alberta. Como el tema “Pretty Baby” que Jackson dedicó a su novio. Alberta poco a poco triunfa en Chicago y realiza durante los años 20 un sinfín de grabaciones. Otro de sus logros es ser la primera cantante negra en actuar en público con una orquesta blanca. Actúa en Europa, África, Asia y Sudamérica. Trabajando con grandes de la época como Louis Armstrong. En los años 50 cuando canta en Broadway desaparece abruptamente del mundo del espectáculo. La razón fue la muerte de su madre. Alberta falsifica un título para poder entrar en la escuela de enfermería y pasa a ejercer como tal durante más de veinte años. Hasta que reaparece en escena en los años 70, cantando sin parar hasta su muerte en 1984.

“My Handy Man”, fue grabada a finales de los años 20 y en ella Alberta se jacta de todas las cosas “prácticas” que su hombre puede hacer. Tales como sacudir sus cenizas, agitar su mantequilla, acariciar su violín, calentar su calentador o recortar los ásperos bordes de su césped.

 

You Can’t Tell The Difference After Dark” grabada por Alberta Hunter en 1936, es una clara referencia a las relaciones interraciales, un tema muy transgresor en aquellos tiempos. El personaje femenino de la canción se pregunta si los caballeros las prefieren rubias y si ella está pasada de moda. Pero concluye que cuando derrame su amor en él, este no podrá notar la diferencia.

 

Bessie Smith: “I need a litte  sugar in my bowl”

Posiblemente la primera estrella pop de color, Bessie Smith (1894-1937) apodada “La Emperatriz del Blues” comenzó a cantar desde muy niña en la calle. Alrededor de 1912 Bessie y  Ma Raine “La Madre del Blues”, se encontraron y Ma la cogió bajo su tutela. Bessie fue cantante, bailarina y comediante. También protagonizó un pequeño corto para el cine: “St. Louis Blues” (1929). La potencia de su voz era prodigiosa y jamás usó micrófono. En sus actuaciones conectaba tanto con la audiencia que el dueño del mítico Teatro Apolo de Nueva York  Frank Schiffman, afirmó: “En mis largos años de carrera no recuerdo a ninguna artista, y me refiero a algunos famosos incluyendo Billie Holiday, que pudiera evocar la repuesta de sus oyentes igual que Bessi hacía”. Fue la cantante con más ventas de discos de su época, tantos, que si no llega a ser por ella,  su discográfica Columbia Records hubiera quebrado.

También era famosa por su promiscuidad en la carretera y su bisexualidad. En sus años de esplendor giraba con un tren de su propiedad en el que viajaba con su séquito. Sin embargo, la fama y el dinero no pudieron evitar que sufriera el racismo por  parte de sus coetáneos. Tras una caída de éxito y popularidad (incluso se vio obligada a vender su tren) atravesaba otra buena racha profesional cuando murió en un accidente de coche. Se dice, según la versión que defendía John Hammon, que murió desangrada porque ningún hospital blanco la aceptó como paciente. Sin embargo, el biógrafo Chris Albertson en su libro “Bessie”, tras entrevistar al conductor de la ambulancia y al médico que la atendió, sostiene que Bessie fue hospitalizada pero ingresó inconsciente y falleció  horas después.

Su vida personal fue muy agitada. Con un matrimonio problemático, tubo muchísimos amantes, bastantes de ellos mujeres y el alcohol fue su compañero fiel. El legado de Bessie Smith compuesto por 160 grabaciones es uno de los pilares fundamentales del blues y del jazz vocal, cuya influencia no se ha difuminado a día de hoy. La temática de las canciones de Bessie es amplísima e incluye numerosos temas polémicos como por ejemplo la esclavitud, el alcohol o el sexo. “Put some sugar in my bowl” habla de la soledad y cómo sobreponerse a ella. Evidentemente poniendo algo de azúcar en su tazón.

 

Blind Boy Fuller – What’s That Smells Like Fish (1938)

Fulton Allen (1907- 1941) conocido como Blind Boy Fuller,  fue un bluesman arquetípico. Nació en Carolina del Norte, en el seno de una familia pobre de diez hermanos dedicada a la minería. Existen dos versiones sobre su ceguera. La primera es que fue consecuencia de las quemaduras con ácido que accidentalmente le produjo su madrasta cuando era niño. La segunda que fue su pareja cuanto ya tenía veinte años. Sea cómo fuera, Blind Boy Fuller fue autodidacta y músico callejero durante toda su vida. Vagabundeaba por Carolina del Norte y del Sur tocando y cantando en cualquier sitio donde encontrara concentración de población negra: estaciones de ferrocarril, plantaciones y granjas, ferias, etc. Entre 1935 y 1940 grabó 130 canciones, siempre en Nueva York. Las ventas fueron bastantes buenas pero no le ayudaron a salir de la pobreza. Su estilo musical es una síntesis de los estilos de blues de la Costa Este, incluyendo ragtime, hokum, blues tradicional, góspel y canciones de baile populares en la época. Su estilo guitarrístico, tocaba con un dobro de metal, enérgico y dinámico ha sido muy influyente para generaciones posteriores de músicos. Murió a los 34 años tras complicaciones derivadas de una operación renal. El consumo excesivo de alcohol influyó decisivamente en su enfermedad.

Podemos interpretar que cómo músico callejero que era, debía de tener un repertorio amplio para responder a las peticiones de la audiencia. Incluyendo alguna canción picante, cómo esta “What’s That Smells Like Fish”. En la que el hombre pregunta: “¿qué es ese olor a pescado?”. Y la mujer responde: “Comida, si de verdad quieres saberlo”.

 

Bo Carter: “Banana In Your Fruit Basket” (1931)

Arminter “Bo Carter” Chatmon (1892-1964) fue uno de los bluesmen del Delta del Missisisippi más reconocidos en la década de 1930. Grabó alrededor de cien canciones y lideró el grupo familiar de cuerda The Mississippi Sheiks, cuya canción “Sitin’ on top of the world” se ha convertido en un estándar del blues. Dirigía el grupo familiar porque era el que menos bebía de todos y estaba más lúcido para tratar los temas comerciales y organizativos. Su padre, un esclavo liberado, tocaba el violín y su madre la guitarra, por lo que animaron a sus hijos a tocar instrumentos. The Mississippi Sheiks tocaban tanto para audiencias blancas como negras, incluyendo canciones populares de la época, ragtime y blues.

Bo Carter también inició su carrera en solitario, siendo uno de los cantantes de blues que más discos vendía en la época. Fue el primero en grabar el clásico “Corina, Corina” que más tarde sería un éxito en manos de Big Joe Turner. Poseía una técnica guitarrística bastante personal, utilizando tonos y afinaciones muy variadas y sus composiciones incluían influencias del pop del momento, del blues, el vaudeville y de las enseñanzas del violín paterno. Sus canciones sobre fiesta y borracheras, salpicadas de insinuaciones sexuales fueron muy populares. Por ejemplo, títulos cómo: “Banana in Your Fruit Basket“, “Your Biscuits Are Big Enough for Me” y “My Pencil Won’t Write No More“.

A mediados de los años 30 comenzó a tener problemas de visión, no se sabe si fue una ceguera total o parcial y en los años 40 se retiró del negocio musical, instalándose en Memphis. En la década de 1950 intentó volver a la música con unas grabaciones para Trumpet Records, pero la compañía no editó las canciones y destruyó las cintas. En 1964 Carter  fallecer a causa de una hemorragia cerebral. Pero el destino le guarda una irónica sorpresa. Después de estar tantos años retirado, se produce un revival de la música de raíces afroamericana, y la discográfica Yazoo Records  publica material suyo. Entre dicho material, el recopilatorio “Banana In Your Fruit Basket“, con una ilustración en la portada obra del maestro del cómic underground Robert Crumb.

 

Gertrude ‘Ma’ Rainey – Sissy Blues (1926)

Gertrude Malissa Nix Pridgett Rainey (1886 – 1939), conocida como Ma Rainey, fue apodada la “Madre del Blues”. En parte porque es casi imposible encontrar a una cantante de blues anterior a ella y también por ser la mentora de Bessie Smith, otro de los iconos de este blues primigenio. Ma Rainey se inició muy joven en la industria del espectáculo, alrededor de los 12 o 14 años, en los llamados minstrel shows. Espectáculos de variedades con números de baile, cómicos, música, etc. Que se desarrollaron durante el S. XIX en Estados Unidos. En 1904 se casó con Will Rainey y adoptó su apellido, girando ambos con el grupo The Rabbit’s Foot Company. Más tarde el matrimonio fundó su propio grupo: Rainey and Rainey, Assassinators of the Blues. En 1923, cuando ya había cumplido los 40 años de edad, realizó sus primeras grabaciones para la Paramount. Los 94 temas que grabó siempre fueron bajo contrato con esta compañía. Dada la precariedad de las grabaciones de la época comúnmente se sostiene que no hemos podido disfrutar de la voz de Rainey en todo su esplendor. De su estilo enérgico y quejumbroso y de su espléndido fraseo. Rainey también grabó con algunos de los músicos más importantes de su época, cómo por ejemplo Louis Armstrong, registando entre otras el estándar “See See Rider”. Se retiró a los 47 años regresando a su ciudad natal y murió a los 53 de un ataque al corazón.

En su vida personal Ma Rainey fue bisexual, condición de la que habló en algunos de sus temas como por ejemplo “Prove it to me”. Existe la teoría, no confirmada, de que esta canción fue inspirada tras una redada en una orgía lésbica en la que participaba la propia Ma con algunas de sus coristas. Sea como fuere, la temática sexual asoma en su música, como en este tema “Sissy blues”. Donde la protagonista se queja de que su marido le ha sido infiel con un homosexual llamado Miss Kate: “My man got a sissy, his name is Miss Kate”.

 

 

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