Clásicos

Published on julio 15th, 2017 | by M.A.V.

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Terence Trent D’Arby “Introducing the Hardline According to… “ (1987).

En estos días se cumplen treinta años de la edición del debut musical de Terence Trent D’Arby y toda excusa es buena para volver a los surcos de esta obra magna. Aunque tres décadas es una eternidad en la era del ávido y vacío consumismo en la que vivimos, Terence Trent D’Arby sigue en la memoria de unos cuantos. El impacto que supuso este “Introducing the Hardline…” tiene mucho que ver, ya que vendió la escalofriante cifra de doce millones de copias y musicalmente hablando es una combinación perfecta entre calidad musical y comercialidad. D’Arby entró como un obús en las listas de éxitos con un trabajo impecable y una personalidad arrolladora. Según el protagonista, un reputado y veterano productor le comentó que en cuarenta años trabajando en esto nunca había visto un debut así de potente y exitoso. Posteriormente tomaría decisiones personales y artísticas que le alejaron del huracán mediático y de la vista del aficionado medio a la música, pese a que todos sus trabajos rozan la excelencia.

La primera pasión en la que Terence se volcó no fue la música, sino el boxeo. Lo comenzó a practicar a temprana edad y llegó a ganar algún campeonato importante, justo antes de alistarse en el ejército y servir a su patria en Alemania. Curiosamente en el mismo regimiento que Elvis. “El ejército era absolutamente fantástico para mí y era menos racista de la sociedad que me había criado, que me preparó para mi gran misión con la gente. Sólo se pusieron difíciles cuando se descubrió que yo era real y no una presa fácil”. Fue allí donde comenzó a tomarse en serio lo de la música y además de seguir practicando boxeo le dio tiempo a formar su primera banda: The Touch. Tras ser expulsado del ejército se traslada a Londres empezando así su carrera musical.

 

Terence llamó insistentemente a la puerta las discográficas y solo recibió negativas: “Al menos dos de cada sello importante”. Y durante su tercera audición para CBS, un empleado escuchó su música cuando pasaba camino al baño, le gustó y preguntó si podía involucrarse en el proyecto. Así que la tercera negativa se convirtió en un paupérrimo contrato con la casa, el más bajo que permitía la ley. Extraño es que un cantante nacido en New York comience su carrera en Europa pero es que nada de lo relacionado con TTD es convencional.

Sus influencias musicales tienen su origen en la música góspel. Su madre era una reputada cantante de este estilo y su padre era predicador, con lo que hasta los dieciséis años, únicamente le estaba permitido escuchar música religiosa. Trence recuerda que escuchaba la radio a escondidas y poco a poco fue aumentando su espectro sonoro, el cual le serviría de base para su futuro como músico. El mismo reconoce que sus influencias son el catálogo de la Motown, Sam CookeSly StonePrinceLed ZeppelinThe BeatlesRolling StonesRod StewartBob Dylan, Stevie Wonder, Frank Sinatra, algunos compositores clásicos como Mozart y Beethoven y el Evangelio. El resultado de todo esto en su debut es un magnífico repaso y una refrescante puesta al día del legado de la música negra del siglo XX. Sin olvidar que es enteramente disfrutable por todo tipo de públicos. El éxito no le pilló de sorpresa ya que Terence afirma que siempre supo que iba a alcanzarlo: “Lo sentí, lo sabía y simplemente no había espacio para ninguna otra idea o duda”.

 

“Introducing…” es una amalgama de soul, funky y pop en perfecto equilibrio. Se abre con unos aires góspel en “If You All Get to Heaven” y se cierra con una magnífica versión de Smokey Robinson, “Who’s loving you”. El disco primero triunfó en el Reino Unido y fue con la funky y pop “Wishing Well” con la que rompió las listas en Estados Unidos. Además, otros tres singels se colaron en el ranking de las más vendidas: la bailable “If You Let Me Stay“, la  balada “Sign Your Name” y la potente “Dance Little Sister“, influencia directa del Padrino del Soul: James Brown. Todas ellas siguen en la memoria colectiva de muchos amantes de la música. El encomiable trabajo de Terence roza la genialidad. La voz de TTD suena melódica, en falsete, desgarrada, intensa o potente, según lo que  requiera la canción y con un fraseo rítmico sin parangón. El mismo compone todas las canciones, cuyos temas principales en los textos giran en torno al amor romántico y al misticismo. También co-produce el álbum, cuyo sonido es rico y elaborado pero manteniendo la frescura y la inmediatez cuando es necesario, además de seguir sonando igual de bien ahora que entonces (apenas sobran un par de retoques ochenteros).

Aparte de de sus cualidades artísticas Terence posee un magnetismo y un carisma personal muy marcados. Tanto en escena como fuera de ella. Sus arrogantes e irónicas declaraciones  eran carnaza fresca para los medios y la presión que recibió para seguir manteniendo tan espectacular éxito, hizo que cambiara de rumbo. Primero editando música más experimental, con el rock y la psicodelia como pilares básicos y después rompiendo totalmente con quien fuera Terence Trent D’Arby hasta ese momento. Se olvidó de la industria musical, se cambió de nombre por el de Sananda Maitreya y se instaló en Italia, concretamente en Milán. Pero esa, ya es otra historia.

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