Conciertos

Published on Julio 3rd, 2017 | by M.A.V.

0

Aerosmith: “coitus interruptus”.

Auditorio Miguel Rios, Rivas Vacia Madrid. 29/06/2017.

Se dice, se rumorea, se comenta, que esta puede ser la última gira de Aerosmith, lo que ha podido servir de  acicate para que muchos fans se acerquen a disfrutar de la actual gira de los de Boston. Sea como fuere, la afluencia de público el pasado 29 de Junio en Madrid rozaba el lleno absoluto. Con un respetable entregado de ante mano a la banda y que disfrutó de un buen show de rock’n’roll. Ni la edad, ni los excesos, ni los problemas de salud (recordemos que el año pasado Joe Perry estuvo hospitalizado gravemente enfermo) han podido con los Toxic Twins y los suyos. En líneas generales fue un concierto profesional y solvente, que dejó más que satisfechos a la inmensa mayoría de los presentes. Sin embargo, para un grupo más reducido de aficionados, supuso algo así como un “coitus interruptus”.

El coito viene dado por el magnífico estado de forma de los dos líderes de la banda. Steven Tyler demostró una vez más ser uno de los mejores frontman de la historia. Un animal de escenario que dominó a la audiencia desde el primer segundo de su aparición sobre las tablas. Derrochó carisma, complicidad, se contoneó y bailó y cantó como un maestro. A su lado, Joe Perry, no menos carismático que Tyler, inundó la noche madrileña de fraseos y punteos de guitarra rebosantes de savoir-faire. El resto de la banda, con un aspecto más cercano al de unos jubiletas de Benidorm  que al del gipsy glamour  de sus líderes, cumplieron sobradamente sus respectivos papeles. Aerosmith tocaron como la gran banda que son.

La parte del interruptus llegó de mano del repertorio escogido para la ocasión. A nadie se le escapa que los últimos veinticinco años de la banda han sido los más exitosos comercialmente hablado. Sobre todo en Europa, ya que en Estados Unidos siempre fueron gigantes, pero artísticamente han sido, de largo, los peores. Tras fraguar su leyenda durante los años 70 y parte de los 80, posteriormente sobrevendrían muchos problemas, casi todos relacionados y/o potenciados por el consumo de sustancias, que les hicieron caer en picado.  “Permanent Vacation” (1987) y “Pump” (1989) supusieron la gran resurrección de la banda, confirmada por “Get a grip” (1993). A partir de ese momento, la calidad de los trabajos en estudio del grupo cae alarmantemente. Y Aerosmith se orientan descaradamente hacia las radio fórmulas.  Hasta el día de hoy. Con este panorama, sería de ilusos pedir al grupo un concierto repleto de clásicos atemporales,  temas ocultos de su discografía y versiones extrañas. Pero es inevitable sentir desilusión ante las canciones tocadas por el grupo en Madrid.

Primero, por la elección de los temas propios. Las dichosas baladas sabemos que las van a tocar, siendo el momento oportuno para hacer nuestras necesidades, comprar bebida o hacer cualquier otra gestión.  Pero además, la inclusión de temas como “Nine Lives” (si quieres un pepinazo rockero, hay otras opciones más certeras)  o la insulsa “Falling in Love (Is Hard on the Knees)”, no ayuda. No son malas canciones, pero estamos hablando de Aerosmith, que tiene un cancionero matador y tampoco tiene que irse a los años 70 para encontrar temazos.

Segundo, por el exceso de versiones. Si no conté mal, fueron cinco. Demasiadas para un grupo de la trayectoria de los bostonianos y máxime cuando hay un público, escaso, visto lo visto,  que está hambriento de canciones de Aerosmith. En la otra cara de la moneda, hay otro público, el que ha venido a escuchar la del “Argameddon” y que se la chufla y/o pone cara de susto cuando suenan canciones de The Shangri-las, James Brown o Fleetwood Mac. Un par más de canciones propias y menos versiones, no vendrían mal.

Tercero, por el orden del repertorio. Parecía seguir siempre el mismo esquema, cuando estabas entrando en calor y disfrutando del concierto, ¡zas!, colaban un tema que te daba bajón. Tras empezar con mal sonido en “Let the music do the talking” , “Nive lives” y “Love in an elevator” (por cierto, menuda exhibición aquí de Steven Tyler) cuelan la flojita “Livin’ on the Edge”. Remonta la cosa con “Rag doll”y de nuevo “Falling in love” te deja frío. Después de una buena aunque larga tanda de versiones, gozas a tope con “Sweet emotion” y…  ¡ala, la innombrable baladita! Te vuelves a emocionar con “Come Together” y “Eat de rich” (que a mi lado nadie coreaba) y otra baladita de rigor. Imposible disfrutar del tirón. Y cuando te vuelves a emocionar con “Dude looks like a lady “, de nuevo, parón. Esta vez para los bises. Así no se puede. Tyler entona una breve versión de “Angel” al piano, que casi todo el mundo parecía desconocer, el gran clásico de “Dream On”, te vuelves a ponerte los zapatos de bailar con “Popcorn” y “Walk this way” y se acaba lo que se daba. Lo dicho: un permanente coitus interrupuptus.

Resumiendo, un buen espectáculo de rock, con una banda en plenas facultades que sin embargo adoleció de riesgo y sorpresa, siendo demasiado previsible y que a algunos nos dejó un sabor de boca agridulce.

 

Repertorio:

  • Let the Music Do the Talking
  • Nine Lives
  • Love in an Elevator
  • Livin’ on the Edge
  • Rag Doll
  • Falling in Love (Is Hard on the Knees)
  • Stop Messin’ Around
  • Oh Well
  • Remember (Walking in the Sand)
  • Sweet Emotion
  • I Don’t Want to Miss a Thing
  • Come Together
  • Eat the Rich
  • Cryin’
  • Dude (Looks Like a Lady)

Bises:

  • Angel
  • Dream On
  • Mother Popcorn
  • Walk This Way

Tags: ,


About the Author



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to Top ↑