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Published on junio 15th, 2017 | by M.A.V.

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“Todo el mundo adora nuestra ciudad. Una historia oral del grunge” Mark Yarm.

Es Pop Ediciones.

Tenía un presupuesto total de 20 dólares, un cúter, una barra de pegamento y una caja de ceras. Invité a unos amigos a casa y entre todos coloreamos manualmente muchas de las páginas”.

Bruce Pavitt, rememorando la confección del número uno de su fanzine Subterranean Pop, germen del sello discográfico Sub Pop.

Corría el año 1986 cuando el sello C/Z Records edita el disco recopilatorio de bandas de Seattle “Deep Six”, incluyendo canciones de Soundgarden, Green River, The Melvins, Malfunkshun, The U-Men y Skin Yard. Esta recopilación bien pudo ser el nacimiento oficial, o la constatación efectiva, de la escena musical de Seattle. Aquella que se dio en llamar grunge, aunque todo el mundo aborreciese el término. Los grupos incluidos en ella son muy reveladores. Por una parte The U-Men y The Melvins fueron una especie de hermanos mayores de los grupos de la escena. Los U-Men se mantuvieron al margen cuando llegó la locura del éxito a la ciudad y The Melvins siempre lucharon por mantener su independencia, hasta el día de hoy, ya que se mantienen en activo. Soundgarden se convirtieron en superestrellas y Green River, Malfunkshun y Skin Yard fueron el germen de bandas indispensables del movimiento tales como Mudhoney, Mother Love Bone o Pearl Jam.

Como es de esperar en este libro se habla de los cuatro grandes del grunge: Nirvana, Pearl Jam, Alice In Chains y Soundgarden. Pero también de esa segunda fila, en popularidad pero no de calidad, como Mudhoney, TAD o Screaming Trees. Por supuesto de los grupos paralelos como Temple Of The Dog o Mad Season. También de las bandas que no se sabía si meter o no en el movimiento de las Riot Grrrls como 7 Year Bitch, Babies in Toyland, L7, The Gits. Los ya citados grupos seminales incluidos en el “Deep Six”, u otros como The Fastbacks o Coffin Break y también de aquellos que emigraron a Seattle pero que no tenían nada ver con la ciudad, como The Supersuckers.

A través de las más de 250 entrevistas (a músicos, productores, managers, responsables de sellos, amigos y allegados, periodistas, etc.) Mark Yarm arma un relato de toda la escena grunge. Desde sus inicios más remotos, a su desarrollo, pasando por su explosión mediática y acabando en su ¿desaparición? De los protagonistas que seguían vivos a la hora de redactar el libro, los únicos con los que Yarm no pudo hablar fueron Pearl Jam. El escritor explica la negativa en el hecho de que por aquellas fechas Pearl Jam estaban preparando su documental “Twenty” y no lo hicieron para no interferir en su propio proyecto. Igualmente sí que pudo incluir entrevistas de la época y hablar con los ex baterías de la banda y con Matt Cameron, al que contactó por su ex pertenencia a Soundgarden. Una de los puntos fuertes es la sinceridad y honestidad de los intervinientes. Casi ninguno tiene reparos en comentar muchos de los temas polémicos que aquí se tratan. Desde los evidentemente polémicos como las drogas, a otros que han trascendido menos cómo son las relaciones entre los músicos y las diferentes bandas.

Screaming Trees, “los cuatro tíos más raros de Ellensburg”.

La referencia más clara con “Todo el mundo adora nuestra ciudad” es sin duda el libro de  Legs McNeil y Gillian McCain, “Por favor, mátame: La historia oral del punk”. Ya que ambos tienen una estructura y un tratamiento muy parecidos. El libro de Yarm es minucioso, exhaustivo y está organizado en orden cronológico. No cuenta solo la historia de las grandes bandas, sino que como ya hemos señalado, se incluyen casi todos los pequeños grupos que orbitaron alrededor del grunge. Y algunas de las mejores historias son los protagonizados por ellos. Como la gira conjunta de L7 y Butt Cat. Donde hubo sexo, drogas, peleas, puñaladas traperas, hachas y todo lo que uno pudiera imaginar. Yarm monta un caleidoscopio oral que aborda la historia desde múltiples puntos de vista. Algunos son contradictorios entre sí, ya que se basan en las experiencias de cada uno y en la memoria, pero siempre son complementarios y dan una visión más completa de todo aquello. En definitiva “Todo el mundo adora…” es una lectura básica para entender el fenómeno grunge. Indispensable si en su día seguiste a esas bandas (la nueva información que suministra el libro y los recuerdos se mezclan en un viaje nostálgico de primera) y muy interesante para cualquier interesado en la historia del rock’n’roll. Al igual que en “Por favor, mátame” quizá se eche de menos que se hable de pura y simple música. De cómo se fraguaron esos discos y muchos de los himnos de una generación. Pero son seiscientas páginas en las que no parece que sobre nada, así que si sumamos más material, se puede ir de las manos.

El grunge, junto con su escena coetánea del rock alternativo, posiblemente fue la última revolución del rock’n’roll puramente musical y a nivel internacional. Ahora mismo estamos sufriendo las consecuencias de la última revolución tecnológica, que ha cambiado no solo el modelo de negocio de la música, sino también hasta de nuestras costumbres para disfrutar de ella. “Todo el mundo adora nuestra ciudad” aborda muchos prejuicios y polémicas del grunge de boca de sus directos protagonistas. Resulta entrañable la primera época, en la que la escena rockera de la ciudad era una verdadera comunidad. El primer toque de que esto iba en serio fue la muerte de Andrew Wood, una de las primeras estrellas locales. Resulta emocionante cuando las cosas comienzan a rodar, se crean sellos discográficos, entre ellos el estandarte de Sub Pop, llegan las primeras giras y aparece un incipiente sueño de rockstar. Cuando todo explota a nivel masivo, los sentimientos están encontrados. Por una parte, sin esta explosión, muchos de nosotros nunca hubiéramos conocido y disfrutado de estos grupos. Por otra parte, fue el principio del fin. Apareció el mercantilismo descarado, el éxito sin medida, las drogas duras, la ausencia de control sobre sus vidas y su arte, las polémicas y las rencillas y todo se fue volviendo más oscuro y pernicioso.

Posiblemente esta hilarante portada mató la gran oportunidad de éxito para TAD. Según parece, la chica de la foto se convirtió en fanática religiosa y amenazó con demandar a la banda si no cambiaban la portada (cuando los discos ya estaban impresos).

Hay pasajes descacharrantes, como cualquiera relacionado con TAD (¡todo le pasaba a este tío!), el falso diccionario del grunge, algunas de las juergas de Mudhoney o Alice In Chains, los desvaríos de Courtney Love o la banda de Throwns Ups que nunca ensayaban y sus grabaciones eran canciones improvisadas. Otros son duros y sombríos, como los últimos meses de Laney Stanley, en los que vivió apartado de todo y todos, como un ermitaño enganchado a las drogas, o el asesinato de Mia Zapata y todo lo que supuso en su entorno. Los conflictos éticos con el éxito y cómo lidiar con él, la transformación de proyectos de amigos en súper empresas (Sub Pop por ejemplo), el compromiso político y/o social de algunas de la bandas, todas las vivencias aquí relatadas tienen un interés incuestionable. Si “Todo el mundo adora nuestra ciudad” no es el libro definitivo sobre el grunge y la movida de Seattle el tiempo lo dirá. Lo que sí es cierto es que hasta el momento es el que más se acerca a ello.

MTV Video Music Awards de 1992. Nirvana se niegan a tocar por enésima vez “Smell like teen spirit” y pretenden tocar un tema nuevo. La discusión es muy tensa con los responsables de la cadena y acuerdan que sea “Lithium”. En los camerinos Kurt Kobain y su mujer tienen un encontronazo dialéctico con Axl Rose. Salen a tocar, amagan tocando el comienzo de “Rape me”, encaran “Lithium” y al acabar destrozan los instrumentos y vacilan a Axl por el micro. Definitivamente, eran otros tiempos.

Lista confeccionada por el autor Mark Arm, con una selección de bandas de Seattle.

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